en la Mecedora de Madera
Entonces dices que me ecuchas,
y como sé que tus manos
sostienen mi cintura,
si aún sintiendo
el roce de tus dedos
me siento Intacta.
¿Qué será?
y no hay eco,
se suceden raramente las fusiones.
He añorado tanto pertenecerte
que no sé
si aún luego
estaré sentada en la mecedora de madera.
Y no interrumpas,
no cortes esa flor,
ya tiraste micastillito de cartas.
¿Ahora qué voy a hacer yo?,
supe entonces tu respuesta
y entendí lo mucho
que me habías querido.
Repetiste yo, yo,
solo cinco veces...
Romina.
sábado 9 de febrero de 2008
Pájaros Oscuros
Lo permeable se vuelve
tosco cuando la
imperfección invade las dudas
y el ser se torna oscuro.
Vuelan bajo los pájaros
y encomiendan el vértigo
a tu espíritu.
No los ves y se
vuelven monótonos y
gigantes, negros y obstinados.
Se cierra el crepúsculo, la llama
ondulante, es naranja.
Se tuercen las partes de metal
y el humo inunda el lugar
en el que estás.
¿Qué pasa?, ¿Por qué el
ruido y el silencio?...
¿Por qué el ruido y el silencio?...
Romina
Lo permeable se vuelve
tosco cuando la
imperfección invade las dudas
y el ser se torna oscuro.
Vuelan bajo los pájaros
y encomiendan el vértigo
a tu espíritu.
No los ves y se
vuelven monótonos y
gigantes, negros y obstinados.
Se cierra el crepúsculo, la llama
ondulante, es naranja.
Se tuercen las partes de metal
y el humo inunda el lugar
en el que estás.
¿Qué pasa?, ¿Por qué el
ruido y el silencio?...
¿Por qué el ruido y el silencio?...
Romina
Él es solo un Hombre
El tumulto lo calcina,
lo destruye.
Esfuma la brisa
con la docilidad
de un dios que
sabe perder el
equilibrio.
La tempestad lo abarca,
pero Él es solo
un hombre,
incorregible y
abrumadoramente
exacto.
Amargado por la
obsesiva intimidad
de su propio
capricho.
El calor del asfalto
lo conmueve,
es sensible, arremetedoramente
ciego y
encadenadamente hermoso.
Un hombre que
lo sabe todo
y se detiene ante
el umbral
ajeno.
Romina
Habrá sido poco...
Dejo el viento
en tus manos,
me pongo el abrigo
y me marcho.
¿Qué no lo entiendes?,
sabría que responder
pero tengo los labios resecos
y me tiritan los pies...
Pronuncia inocente
y se aclama el ardor
de unos ojos.
Me resbalo y no me escuchas,
no puedo gritar mas claro.
Y yo te quería
como quieren las
Mariposas.
Habrá sido poco?...
Romina
Dejo el viento
en tus manos,
me pongo el abrigo
y me marcho.
¿Qué no lo entiendes?,
sabría que responder
pero tengo los labios resecos
y me tiritan los pies...
Pronuncia inocente
y se aclama el ardor
de unos ojos.
Me resbalo y no me escuchas,
no puedo gritar mas claro.
Y yo te quería
como quieren las
Mariposas.
Habrá sido poco?...
Romina
Se vuelca lo Invisible
Está trastocado
el tiempo eterno.
Es que es precoz la sabiduría
innata y me vuelvo
Hosca
y Tardía.
Busco tu Supremacía
pero encuentro mi Ingratitud.
Me separé
por no hallarme en Vos y sé
que soy Yo la que busca en la oscuridad,
Yo.
Algo lo aletarga todo,
los motivos desaparecen
y se vuelca
lo invisible
en el balde lleno de lágrimas.
La Persuasión es extrema
y los canales ambiguos.
Un retardo implacable,
casi inmoral.
Una yuxtaposición
de mortales
que terminan muriendo!.
Romina
y Ellos siguen Soñando
Algo de Brillo
atraviesa lo celeste que
cubre todo el
intervalo atmosférico.
Me cubro con montones de
Seres que surcan mi
terreno
y a veces giran a mirarme,
a mirarse.
Doy vueltas alrededor
de cada perecedora existencia
y me duermo sobre el
árbol de la vida.
Les sujeto las manos
y ni siquiera huyen,
no saben que estoy ahí,
en ellos, sobre ellos...
El celeste está tan pálido
que es casi blanco.
Yo sigo hurgando
y ellos siguen soñando.
Romina.
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